Guanajuato — Paseo
Presa de la Olla
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Un embalse del siglo XVIII rodeado de parque y árboles, donde Guanajuato celebra cada julio una de sus fiestas más queridas.
Historia
La Presa de la Olla se construyó entre 1741 y 1749, bajo la supervisión del alcalde Juan Jiménez, ante la necesidad de agua tras una gran sequía. Su función era regular y almacenar agua para la ciudad y para las minas. El nombre proviene del rancho 'La Olla Grande', donde se levantó la obra. Es una de las construcciones hidráulicas coloniales más antiguas que siguen en uso en la región.
Desde 1750 se realiza la tradicional apertura de la presa, originalmente para limpiar las aguas y dar paso a la captación de lluvia más fresca. Hoy se celebra cada primer lunes de julio y se ha convertido en una gran fiesta popular que reúne a miles de familias en torno al Parque Florencio Antillón, establecido en 1875 por el gobierno del estado, y a la ribera de la presa.

Qué ver y hacer
Está al sur del centro histórico, sobre el Paseo de la Presa, una de las avenidas más señoriales de Guanajuato, flanqueada por casonas antiguas. El conjunto del parque, la presa y la cercana Presa de San Renovato es ideal para caminar lejos del bullicio del centro, sentarse a la sombra o tomar algo en los puestos cercanos. Es un plan tranquilo, más local que turístico.
Se puede rentar una lancha para recorrer el agua, llevar algo de comer al parque o simplemente pasear por la ribera. La apertura de julio, declarada patrimonio cultural inmaterial del estado junto con las fiestas de San Juan y el Día de la Cueva, es el momento más animado del año para visitarla, con música, comida y ambiente familiar.

Referencias