Puerto Vallarta — Templo
Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe
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Su corona de bronce sobre la torre principal es la silueta que identifica a Puerto Vallarta en cualquier postal.
Historia
El templo dedicado a Nuestra Señora de Guadalupe tiene su origen en una pequeña capilla erigida hacia 1883 en honor a la patrona de la ciudad, en el sitio donde había nacido Las Peñas. La construcción del edificio actual se desarrolló a lo largo de la primera mitad del siglo XX, y su torre principal se concluyó en 1952, abriendo el camino para colocar el elemento que la haría famosa: una gran corona inspirada, según la tradición local, en la que usó la emperatriz Carlota.
La primera corona, de concreto y obra de José Esteban Ramírez Guareño, se instaló en 1965 y resistió hasta el sismo de Colima de 1995, que la dañó. Tras años con una versión provisional de fibra de vidrio, el 12 de octubre de 2009 se colocó la corona definitiva, esculpida por el artista Carlos Terrés sobre el diseño original. Ese remate convirtió a la parroquia en el símbolo arquitectónico de la ciudad.
Qué ver y hacer
Lo primero es admirarla desde la calle: la corona, sostenida por figuras de ángeles, se aprecia mejor desde la calle Hidalgo, donde queda enmarcada por las casas blancas del Centro. El interior, sobrio y luminoso, invita a entrar un momento a contemplar el altar y descansar del calor. La parroquia es además el corazón espiritual de Vallarta y se mantiene en actividad con misas a lo largo del día.
El gran momento es la fiesta guadalupana: del 1 al 12 de diciembre, las peregrinaciones llenan las calles del Centro de cantos, danzas y procesiones que culminan en el día de la Virgen, fecha que coincide con la fundación de la ciudad. Si tu visita cae en esas fechas, vale la pena sumarse al ambiente. El resto del año, la parroquia se integra fácil a un paseo a pie por el Centro y el Malecón.
Referencias