Veracruz — Fortaleza
San Juan de Ulúa
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Levantada sobre un arrecife frente al puerto, San Juan de Ulúa fue defensa, aduana, prisión y último bastión español; es una de las fortificaciones más importantes de América.
Historia
El nombre nació en 1518, cuando la expedición de Juan de Grijalva desembarcó en un islote al que bautizó San Juan de Ulúa. La construcción de la fortaleza comenzó hacia 1535 y, durante el periodo virreinal, San Juan de Ulúa y Veracruz se consolidaron como el único puerto comercial autorizado por la corona española. Su ubicación sobre una superficie arrecifal la hace única en su tipo dentro del sistema defensivo del Caribe y el Golfo.
El fuerte fue testigo de los momentos clave de la historia mexicana. Durante la Guerra de Independencia sirvió de baluarte a las fuerzas españolas y fue su último reducto: tras arduos combates, el general Miguel Barragán logró la capitulación de sus defensores en 1825. Más tarde funcionó como prisión, y a su alrededor florecieron leyendas como la de la Mulata de Córdoba, encarcelada por la Inquisición, que según el relato escapó pintando un barco en la pared de su celda.

Qué ver y hacer
El recorrido permite caminar por celdas, calabozos, pasillos, baluartes y patios, leyendo en sus muros las distintas etapas del fuerte. La zona más fotografiada es la cortadura de San Fernando, una hilera de arcos que se ha vuelto la postal clásica del lugar. Conviene calzar zapato cómodo y llevar agua y gorra, pues buena parte del recorrido es al aire libre y el sol del puerto pega fuerte.
San Juan de Ulúa está separado del centro por la zona portuaria, así que se llega en taxi o en los paseos en lancha que salen del malecón. Es un museo y monumento administrado por el INAH, abierto de martes a domingo. Los domingos la entrada es gratuita para residentes en México. Vale la pena dedicarle un par de horas y combinar la visita con un paseo posterior por el malecón.

Referencias