Querétaro — Plaza
Jardín Zenea y Plaza de Armas
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El jardín porfiriano con kiosco art nouveau y la sobria Plaza de Armas son el gran punto de encuentro de los queretanos.
Historia
El Jardín Zenea ocupa lo que fueron el huerto y el cementerio del templo de San Francisco. En el siglo XVIII se le conocía como Plaza de San Francisco y, coloquialmente, Plaza de Abajo. Tras las convulsiones del siglo XIX quedó como terreno baldío usado como mercado dominical, hasta que en 1874, siendo gobernador Benito Santos Zenea, se inició la construcción del jardín público que hoy lleva su nombre en su honor.
En 1881 se instaló en el centro una fuente de hierro coronada por la figura de la diosa Hebe, donada por la familia Rubio, dueña de la Fábrica El Hércules, donde se fundió la pieza. Durante el Porfiriato se colocó el kiosco de estilo art nouveau de inspiración francesa que se ha vuelto una de sus señas visuales. A un paso, la Plaza de Armas conserva un aire más sobrio y señorial, completando el corazón cívico del Centro.

Qué ver y hacer
El Jardín Zenea es ante todo un lugar para sentarse y observar la vida local: familias, lustradores, globeros y, en ocasiones, banda tocando en el kiosco. Sus jardineras, la fuente de Hebe y los andadores que parten de él lo convierten en punto de arranque ideal para conocer el Centro. Muchos recorridos guiados a pie salen de aquí, así que es buen sitio para orientarse antes de explorar templos y plazas vecinas.
A pocos pasos, la Plaza de Armas ofrece un ambiente más tranquilo, con cafés bajo los portales y la Casa de la Corregidora a un costado. Es agradable de día y especialmente de noche, cuando la iluminación realza la cantera. Ambos espacios son gratuitos y peatonales, por lo que figuran en cualquier plan económico o familiar por la ciudad. Reserva un rato al atardecer, la mejor hora para disfrutarlos.

Referencias