Tijuana — Vino
Valle de Guadalupe (ruta del vino)
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A hora y media de Tijuana, el valle que concentra cerca del 90% del vino mexicano se ha convertido en un destino enológico de talla mundial, con viñedos y restaurantes campestres.
Historia
El Valle de Guadalupe, en el municipio de Ensenada, concentra cerca del 90% de la producción vinícola de México. Aunque la viña llegó a la península con las misiones, el impulso moderno se debe en buena parte a un grupo de inmigrantes rusos molokanos que llegaron a comienzos del siglo XX; hacia 1917 se plantó uno de los primeros viñedos de la zona. De aquella herencia sobreviven métodos artesanales que todavía se emplean.
A partir de los años treinta, la vitivinicultura de Baja California recibió apoyos del gobierno federal, con medidas como los aranceles a los vinos extranjeros y la Ley Vitivinícola de 1942. En las últimas décadas el valle ha vivido un auge notable: hoy reúne más de setenta bodegas, desde casas históricas hasta proyectos boutique, y se ha consolidado como el corazón del vino mexicano y uno de los destinos gastronómicos más reconocidos del país.
Qué ver y hacer
La gran actividad es la Ruta del Vino: recorrer las bodegas, conocer el proceso de elaboración y catar los vinos de la región, muchos de ellos premiados. El valle combina viñedos con una notable oferta gastronómica de restaurantes campestres, varios de ellos reconocidos internacionalmente, donde la cocina de Baja California luce todo su producto local. El paisaje árido y luminoso es parte del encanto.
Desde Tijuana se puede hacer como excursión de un día: el trayecto toma alrededor de hora y media por la carretera. Lo más cómodo, sobre todo si se va a catar vino, es contratar un tour o transporte, ya que las bodegas están dispersas y no conviene manejar después de las catas. Muchos recorridos incluyen la visita a tres viñedos y una comida en el valle, una forma redonda de conocerlo en una jornada.
Referencias