Monterrey — Vida nocturna
Barrio Antiguo
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En apenas ocho cuadras de adoquín y fachadas de cantera late el origen de Monterrey: la ciudad cabe entera en su barrio más viejo.
Historia
Cuando Diego de Montemayor refundó Monterrey el 20 de septiembre de 1596, lo hizo a la tercera. Dos intentos previos de poblar el valle habían fracasado, y esta vez llegó acompañado de doce familias dispuestas a quedarse. El trazo que caminó entonces, un puñado de manzanas junto a los Ojos de Santa Lucía, es exactamente lo que hoy llamamos Barrio Antiguo. Aquellas primeras casas eran de adobe, esa mezcla de tierra, paja y piedra que el tiempo deshace, de modo que del Monterrey fundacional no sobrevive el material original, sino la huella urbana: el rectángulo de calles donde empezó todo.
El edificio que mejor cuenta esa antigüedad es la Casa del Campesino, en la esquina de Mina y Abasolo, considerada la construcción civil más vieja de la ciudad. Los historiadores ubican su edificación entre 1717 y 1725, casi un siglo después de la fundación. Su biografía es la de Monterrey en miniatura: a finales del siglo XVIII albergó el Hospital Real de Pobres de Nuestra Señora del Rosario, que funcionó de 1793 a 1857; sirvió de refugio durante la gran inundación de 1909, cuando el río Santa Catarina se desbordó sobre la ciudad; y desde 1993 es sede del Museo Estatal de Culturas Populares. Pocos edificios cambian tantas veces de oficio sin perder los muros.

Qué ver y hacer
El Barrio Antiguo se recorre a pie, sin prisa y mirando hacia arriba. Las casonas de uno y dos pisos, con sus zaguanes, balcones de herrería y muros de sillar, conviven con galerías, cafés, bares y restaurantes que han hecho del barrio el corazón cultural y nocturno de Monterrey. De día es un paseo de arquitectura y arte; de noche, uno de los puntos de vida nocturna más conocidos del noreste mexicano.
El mejor día para visitarlo es el domingo, gracias al Callejón Cultural sobre la calle Mina. Desde principios de los noventa, esta especie de tianguis de arte tiende sus puestos a lo largo de varias cuadras, entre Padre Jardón y Padre Mier: pintores, escultores, fotógrafos, anticuarios y artesanos exhiben su trabajo, y en una esquina un pequeño escenario recibe a músicos locales. Es un ambiente familiar y bohemio a la vez, ideal para comprar una pieza original, hojear libros viejos o simplemente dejarse llevar por el bullicio. La entrada es libre y el horario corre, a grandes rasgos, del mediodía a la tarde.
Cómo visitarlo
El Barrio Antiguo está en pleno centro de Monterrey, a unos pasos de la Macroplaza, lo que permite encadenar la visita con los grandes museos y monumentos del centro. Conviene llegar caminando o en transporte público, pues el estacionamiento es escaso y las calles, angostas y empedradas, premian al peatón. Reserva el domingo para coincidir con el Callejón Cultural y deja la noche para conocer el otro rostro del barrio, el de los bares y la música en vivo.
Referencias