Monterrey — Pueblo Mágico
Santiago Pueblo Mágico
← 14 cosas que hacer en Monterrey
A media hora de los rascacielos de Monterrey, el primer Pueblo Mágico de Nuevo León cambia el concreto por sierra, agua y un casco antiguo que huele a historia.
Historia
Antes de llamarse Santiago, este valle al sur de Monterrey tuvo otros nombres. Los pueblos originarios lo conocían como Cayucuapa, y de la lengua náhuatl viene Guajuco, topónimo que durante siglos identificó a la región. La fundación formal arranca en 1645, cuando Diego Rodríguez de Montemayor pidió tierras al gobernador Martín de Zavala; el 20 de marzo de 1646, Zavala legalizó la merced, que se extendía del río Cerrito al río San Juan y comprendía ocho caballerías de tierra y dos sitios de ganado. Esa fecha de 1646 es el acta de nacimiento de Santiago.
El asentamiento fue creciendo despacio. En 1712 se creó el primer ayuntamiento y el lugar ascendió a la categoría de Valle, con Gregorio de Treviño como primera autoridad del Valle del Guajuco. El templo de Santiago Apóstol, joya del centro histórico, se construyó en 1745. Finalmente, el 21 de marzo de 1831, el Congreso de Nuevo León otorgó el rango de Villa a lo que entonces era el valle de Santiago del Guajuco, de donde proviene el nombre oficial de Villa de Santiago que aún se usa.

Qué ver y hacer
En 2006, Santiago fue nombrado Pueblo Mágico, el primero del estado de Nuevo León, distinción que reconoce a la vez su patrimonio y su entorno natural. El corazón del pueblo es la plaza, ordenada en torno a la parroquia de Santiago Apóstol y al palacio municipal, con calles de casas bajas, portales y la inevitable nieve de garrafa o el café de olla para acompañar el paseo. Es un casco antiguo compacto, hecho para recorrerse sin reloj.
Pero buena parte del atractivo de Santiago está en sus alrededores. El pueblo funciona como puerta de entrada a la Cola de Caballo, una de las cascadas más célebres del norte de México, y a la Presa de la Boca, cuyo espejo de agua se ha vuelto sinónimo de fin de semana. Sumadas a la cercanía con la sierra, estas opciones convierten a Santiago en una base ideal para el turismo de aventura, la gastronomía regional y el simple placer de salir de la ciudad.

Cómo visitarlo
Santiago está a unos 35 kilómetros al sur de Monterrey, un trayecto cómodo en automóvil que rara vez supera la media hora fuera de horas pico. Lo más práctico es dedicarle un día completo: mañana en el centro histórico y la parroquia, comida en alguno de sus restaurantes y tarde en la Cola de Caballo o la presa. Conviene llevar calzado cómodo si se piensa caminar hacia la cascada y reservar el fin de semana para vivir el pueblo en su momento más animado, aunque eso también signifique más tráfico en la carretera.
Referencias