Monterrey — Cascada
Cascada Cola de Caballo
← 14 cosas que hacer en Monterrey
A poco menos de una hora de Monterrey, una cinta de agua de la Sierra Madre Oriental se abre en abanico sobre la roca y cae como la cola de un caballo al galope, dándole nombre a la cascada más querida de Nuevo León.
Historia
La Cascada Cola de Caballo se encuentra en Villa de Santiago, uno de los Pueblos Mágicos de Nuevo León, a unos 45 kilómetros al sureste de Monterrey, dentro del Parque Nacional Cumbres de Monterrey. Su nombre describe exactamente lo que se ve: el agua no baja en una sola columna, sino que se despliega en abanico sobre la pared de roca y se deshace en hilos finos que recuerdan las crines de un caballo en movimiento.
El sitio empezó a recibir visitantes de manera formal alrededor de 1917, el mismo año en que se promulgó la Constitución, y al principio la entrada era libre. Entre 1935 y 1940 comenzó a cobrarse una cuota modesta, sobre todo a los visitantes extranjeros que llegaban en automóvil o camioneta. Pero la relación de la gente con este rincón es mucho más antigua: siglos antes de la Conquista, el cañón que hoy resguarda la cascada sirvió de refugio natural a grupos de cazadores y pescadores que aprovechaban el agua y la sombra de la sierra.

Qué ver y hacer
La caída mide alrededor de 25 a 27 metros, alimentada por los escurrimientos de la Sierra Madre Oriental que descienden ya filtrados y cristalinos. El espectáculo cambia con las estaciones: tras las lluvias de verano el caudal engrosa y la cascada ruge, mientras que en la temporada seca el agua se afina y deja ver mejor la pared rocosa sobre la que resbala. Conviene tenerlo presente al planear la visita, porque el carácter del lugar depende mucho del momento del año.
El parque ecoturístico que rodea la cascada ofrece bastante más que el mirador. Hay puestos de artesanías y recuerdos a lo largo del camino, y para quienes buscan adrenalina existen tirolesas —incluida una de trazo curvo— y un salto de bungee que se cuenta entre los más altos de México, con unos 70 metros de altura. Es un contraste curioso: la quietud contemplativa de la caída de agua conviviendo con el vértigo de quienes se lanzan al vacío a unos metros de distancia.

Cómo visitarlo
Desde la entrada del parque hasta el pie de la cascada hay una caminata cómoda, pero quien prefiera ahorrarse el esfuerzo puede subir en una carreta tirada por caballo o montar a caballo, un servicio tradicional que forma parte de la experiencia desde hace generaciones. El sendero es accesible y apto para familias, aunque las últimas escaleras hacia el mirador exigen un poco de cuidado cuando la roca está húmeda.
La visita combina muy bien con un recorrido por el centro de Villa de Santiago, con sus calles empedradas y fachadas de colores, o con una parada en la Presa de la Boca, todo dentro de la misma ruta turística al sur de Monterrey. Por su cercanía con la ciudad, la Cola de Caballo es un destino de medio día perfectamente factible, aunque vale la pena llegar temprano para evitar las multitudes de fin de semana.

Referencias